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miércoles, 6 de mayo de 2015

La paloma pasajera- Animales Extintos


     La paloma pasajera (Ectopistes migratorius), o llamada también paloma migratoria o paloma pasajera, era una especie de ave, que hoy en día esta extinta, pertenece al orden de las Columbiformes que es el mismo de palomas y tórtolas. El caso de este animal no es típico ya que paso de ser el ave más abundante a estar extinguido en un siglo. Se decía que cada vez que pasaban estas aves se oscurecía de luz y calor.

Paloma disecada, lugar Museo de Ontario (Canada)


   
     Las palomas migratorias tenían el tamaño y aspecto general comunes entre sus parientes vivos. El plumaje era azul en cabeza y dorso, rojizo en el pecho y blanco en el vientre. Los ojos estaban rodeados de plumaje rojizo a modo de "gafas", y sobre las alas había algunas motas negras. También eran negras las plumas de los extremos de alas y cola.

     Esta especie anidaba en EE.UU pero se iba a invernar al golfo de México. Los primeros naturista describían las bandadas que lo que hacían eran oscurecer el cielo y un ruido apreciable. Una vez se registró una bandada de 1,6 km y tardaba en cruzar una zona varios días durante los cuales disminuían la luz y el calor que recibían sus habitantes.

      Cuando estaban en la zona de anidación, el cortejo duraba dos días, tras aparearse la incubación duraba durante 13 días, y alimentaba a un único polluelo durante 15 y 17 días. El alimento que recibía el polluelo era de leche de paloma, alimentos semidigeridos. Así no me extrañaba que los polluelos crecieran tan rápidos y que en dos semanas ya se independizaran.
La alimentación era muy variada y se producía por igual en los árboles, arbustos y suelo. Los alimentos ingeridos más frecuentemente eran nueces, bayas, bellotas, insectos y otros pequeños invertebrados.


     Pasó de ser el ave más abundante de Norteamérica a estar extinta. Estas aves fueron cazadas de forma masiva desde el principio, con el fin de aprovechar su grasa, plumas y carne, que servía tanto para alimentar personas como para fabricar piensos para animales domésticos, sobre todo para los cerdos. Su carne era frecuentemente consumida por las clases más humildes, ya que era más barata que la de cualquier otro animal. En 1805 en Nueva York un par de palomas costaba sólo dos centavos. Con la expansión del ferrocarril y la emigración de colonos hacia el oeste la caza y consumo de la paloma migratoria aumentó de forma increíble, y muchas personas se convirtieron en cazadores especializados de estas aves. Los colonos tenían poca simpatía a las palomas viajeras por su elevado número y porque se interesaban cada vez más por las semillas que ellos esparcían sobre las grandes superficies de cultivo, por lo que, finalmente, se organizaron matanzas masivas en las grandes colonias. Ya en la década de 1850 comenzó a observarse un brusco declive en el número de individuos, aunque esto no impidió que se siguiera cazando al mismo ritmo. En 1871 su número se cifraba todavía en 136 millones de individuos. En 1885 pudieron observarse los últimos y pequeños reductos de cría.

      El declive aumentó a la par que se destruían también los bosques donde habitaba esta especie para destinarlos a la agricultura. El comportamiento de cría de estas aves era muy especializado y fue la causa biológica que provocó su extinción definitiva. En la época de cría, las palomas viajeras se reunían en grandes colonias y ponían sus nidos tan juntos que muchas veces los árboles se quebraban bajo su peso. Los lugares de cría dependían de la oferta de alimentos y se fueron limitando a medida que progresaba la tala de los bosques. Sin embargo, las parejas incubaban un único huevo en cada periodo de cría, por lo que la existencia de la especie quedó amenazada cuando la mortalidad de los padres fue superior al ritmo de cría. A pesar del rápido crecimiento del pollo de la paloma migratoria, el hecho de que sólo hubiese un huevo por nidada fue determinante para que la población no pudiese regenerarse a medida que se mataban más y más ejemplares. Para 1880 la situación ya era irreversible, por lo que se intentó iniciar algunos programas de cría en cautividad que fracasaron en todos los casos, probablemente debido a la estrecha dependencia entre la migración y la reproducción en esta especie, que impedía su cría en zoológicos. En 1896 se produjo el asalto a la última gran colonia de cría, matándose 250.000 ejemplares en un solo día que constituían el número total de los adultos en la zona. Las crías, huevos y nidos fueron abandonados al bochorno del sol y los depredadores. Curiosamente, las palomas migratorias cazadas entonces no llegaron nunca al mercado porque el tren que las transportaba descarriló y sus cuerpos quedaron desparramados y abandonados a su alrededor.

     La última paloma migratoria salvaje de la que se tiene noticia fue tiroteada por un niño en Ohio, en 1900. Desde entonces no se ha podido probar ningún avistamiento en la naturaleza. Martha, el último ejemplar mantenido en cautividad, murió debido a su avanzada edad de 29 años el 1 de septiembre de 1914 en su jaula del zoo de Cincinnati. Fue congelada y enviada inmediatamente a la Smithsonian Institution, donde se sigue exhibiendo hoy en día su cadáver disecado.

     Durante un tiempo se dio por extintos junto a la paloma migratoria a sus dos parásitos comunes, los piojos Columbicola extinctus y Campanulotes defectus. Sin embargo, el primero fue redescubierto después sobre ejemplares de paloma encinera (Columba fasciata), y el segundo se identificó más tarde como perteneciente a la especie Campanulotes flavus, que infecta a varias palomas más. Parece que al menos estos parásitos supieron adaptarse a la desaparición de su huésped, aunque se ignora si hubo otros que no pudieron hacerlo.


cogido las fotos y datos de la red



3 comentarios:

  1. Tanto que decían de las palomas y resulta que ahora se extinguen, si es que el ser humano es lo peor.

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  2. Yo lo tengo claro que somos un virus y que la extinción del hombre sera por el hombre.

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